Dr. Edgar Cárdenas Castellanos - Cédula profesional 5551046 - Cédula de especialidad 8475864 - Certificación CONACEM 1731

¿Que es?

 

Es una lesión de origen isquémico localizado en la piel y los tejidos subyacentes con perdida cutánea que se produce por la presión prolongada o fricción entre 2 planos.

En su desarrollo se conjugan 2 mecanismos, la oclusión muscular por la presión externa y el daño endotelial a nivel micro circulación.

 

¿Cuál es la causa?

 

El factor más importante en su formación participan 3 tipos de fuerzas: presión, fricción y cizallamientos

A ella se pueden asociar a los factores de riesgo que dependen fundamentalmente de las condiciones del paciente.

Las áreas con prominencias óseas son las zonas más frecuentes de aparición. La presión mantenida sobre piel y tejidos blandos produce un aumento de la presión intersticial con obstrucción de vasos sanguíneos (formación de microtrombos) y linfáticos, que conduce a autolisis y acúmulo de residuos tóxico-metabólicos.

 

La isquemia local prolongada conduce a necrosis y posterior ulceración de tejidos, tanto a nivel de piel como planos profundos. La presión hidrostática de los capilares cutáneos oscila entre 16 y 32 mmhg. Toda presión que supere estas cifras disminuye el flujo sanguíneo y puede producir daño isquémico incluso en menos de dos horas.

 

¿Dónde aparecen?

Las zonas donde se producirá la lesión dependerán de la posición y el tipo de reposo que efectúe el enfermo. Así, los que están recostados más tiempo de lado sufrirán más daño en los hombros, caderas, cara interior de las rodillas y tobillos. Los que toman una posición boca arriba, tendrán problemas en la espalda, glúteos y talones. En todo caso las úlceras por presión pueden aparecer en la piel de cualquier sitio del cuerpo.

 

¿Cómo se clasifican?

 

GRADO I: Limitada a las capas superficiales de la piel, se manifiesta a través de enrojecimiento.

GRADO II: a anterior y la primera porción del tejido graso subyacente, y se manifiesta con erosiones, ampollas y/o desgarros superficiales.

GRADO III: Se extiende más profundamente, afecta a la grasa subcutánea, produciendo necrosis del tejido comprometido y alcanza, pero sin llegar a comprometer, los músculos.

GRADO IV: Destrucción de todo el tejido blando desde la piel hacia el hueso, el nivel de ulceración llega a músculo, hueso, articulaciones, cavidades orgánicas adyacentes y estructuras de sostén.

¿Cuál es su manejo?

 

El método más eficaz para tratar las UP es prevenirlas, minimizando en lo posible los factores de riesgo, instaurando una serie de medidas posturales, extremando la limpieza y eliminando las condiciones que favorecen su aparición.

 

 El tratamiento de las UP ha de contemplar al paciente en su totalidad y el entorno de cuidados en cada caso.

En primer lugar habrá que determinar el grado de evolución de las UP, el cual va a condicionar el tipo y frecuencia de las curas a realizar.

Básicamente el cuidado local de la UP incluye: limpieza, desbridamiento, prevención y tratamiento de infecciones, y favorecer la aparición del tejido de granulación.

No existe un apósito ideal.

¿Cuando se realiza su manejo quirúrgico?

 

Se deberá considerar la reparación quirúrgica en aquellos pacientes con úlceras por presión en estadios III o IV que no responden al tratamiento convencional. Del mismo modo, será necesario valorar elementos como la calidad de vida, riesgos de recidiva, preferencias del paciente, etc.

 

Complicaciones de manejo?

 

Son de difícil manejo; aun después de haber resecado la úlcera y haberla cubierto con un colgajo, es frecuente la infección, dehiscencia de herida y el incremento de la zona necrótica. Se han utilizado diferentes técnicas quirúrgicas que incluyen la resección amplia de la zona afectada y la cobertura con colgajos que tienen una gran densidad irrigación vascular. Se han hecho varias modificaciones para asegurar su eficacia, sin embargo, el factor más importante para lograr el éxito en la reconstrucción es la participación activa del paciente.

 

Quienes son malos candidatos para reconstrucción?

 

Son aquellos individuos desnutridos, con severas contracturas de las extremidades que no se movilizan por sí solos y no cuentan con el apoyo de sus familiares o de personas que los cuiden. Cuando son tratadas sus úlceras utilizando colgajos para dar cobertura cutánea, con frecuencia vuelven a la misma posición que dio origen a la úlcera, comprimiendo el colgajo, lo que puede ocasionar la pérdida del mismo y aumentar las dimensiones de la lesión, agravando la situación del paciente.

 

El candidato ideal es?

 

El paciente joven, que ya pasó la etapa de duelo y ha aceptado su lesión, se encuentra dispuesto a realizar todo lo necesario para su rehabilitación y cuenta con apoyo psiquiátrico y psicológico. Puede moverse por sí solo e incluso pasarse de la cama a la silla de ruedas o a la camilla; sabe manejar sus excretas; acepta el apoyo nutricional; sus condiciones generales son buenas; cuenta con el apoyo de sus familiares, quienes saben cómo ayudarlo física y emocionalmente.

 

Tipos de reconstrucción?

 

Entre las posibilidades de cobertura cutánea podemos citar:

 

  • El cierre directo , sólo puede usarse en pequeñas úlceras superficiales. Los resultados son malos ya que crea tensión en los bordes y además las cicatrices se sitúan en las zonas de apoyo.
  • Los injertos cutáneos , pueden usarse en úlceras superficiales pero proporcionan una cobertura inestable, siendo un procedimiento con baja tasa de éxito, 30% Sus indicaciones se limitarían a pacientes ambulantes y como cobertura temporal en pacientes con mal estado general.
  • Los colgajos cutáneos , pueden usarse dependiendo de la localización, tamaño, profundidad y cirugías previas, sin embargo no consiguen rellenar los espacios muertos subcutáneos por lo que la tasa de recidivas es alta.
  • Los colgajos fascio cutáneos , proporcionan una cobertura duradera, menor índice de recidivas, y producen mínimas secuelas funcionales, pero sólo logran rellenar parcialmente las úlceras de mayor tamaño.
  • Los colgajos musculares y musculo cutáneos , proporcionan una cobertura excelente con un relleno adecuado de la cavidad y actividad demostrada en el tratamiento de heridas infectadas, pero dejan mayores secuelas funcionales, en pacientes ambulantes, y pueden ser atróficos en ancianos y lesionados medulares.
  • Los colgajos libres también se han utilizado cuando se carece de medios de reconstrucción local, sin embargo sus indicaciones actuales son muy limitadas.

 

 

Cédula profesional 5551046

Cédula de especialidad 8475864

Certificación CONACEM 1731

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